¿Qué significa “Esposo de una sola mujer”?

Tal vez el argumento más utilizado en contra de la ordenación de la mujer como anciana y pastora se encuentra en dos pasajes escritos por Pablo:

“Así que el obispo debe ser intachable, esposo de una sola mujer, moderado, sensato, respetable, hospitalario, capaz de enseñar” (1 Tim. 3:2) [1]

“El anciano debe ser intachable, esposo de una sola mujer; sus hijos deben ser creyentes, libres de sospecha de libertinaje o de desobediencia.” (Tito 1:6)

En ambos pasajes se habla del obispo (en griego episcopos) y del anciano (presbuteros), que eran sinónimos para referirse al mismo puesto eclesiástico. Se dice que para acceder a este cargo se debía cumplir con varios requisitos, entre ellos el ser “esposo de una sola mujer”.

Quienes no están de acuerdo con la OM suelen recalcar que es obvio que solo los hombres pueden cumplir este requisito, por lo tanto solo los varones pueden ser ancianos de una congregación.

Ellos tienen razón en parte. Es cierto que solo los hombres pueden cumplir con ese requisito. Pero esto no significa que las mujeres quedas descalificadas para ser ancianos. Permítanme explicarles el porqué.

Si realmente el requisito de ser “esposo de una mujer” implica que solo los hombres pueden acceder a ese cargo, entonces tenemos un problema en el caso de los diáconos:

“El diácono debe ser esposo de una sola mujer y gobernar bien a sus hijos y su propia casa.” (1 Tim. 3:12)

La Biblia dice que para ser diácono se debe ser “esposo de una sola mujer”. Sin embargo tenemos evidencias bíblica e histórica de la existencia de diaconisas:

“Les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia de Cencreas.” (Rom 16:1)

Aquí se dice que Febe era diaconisa de la Iglesia de Cencreas. La palabra traducida como “diaconisa” es διακονον (diakonon) que es un sustantivo masculino que significa “diácono” o “sirviente”. Sin embargo todos los eruditos están de acuerdo que Febe es un nombre femenino [2]. Esta aparente contradicción nos indica algo muy importante: Febe no era simplemente alguien que “servía” en la iglesia, sino que tenía un cargo, el mismo que el de un diácono. Ella era una diaconisa en el estricto sentido de la palabra.

Existe otro texto que habla de las diaconisas:

“Así mismo, las esposas de los diáconos deben ser honorables, no calumniadoras sino moderadas y dignas de toda confianza.” (1 Tim. 3:11)

La NVI dice en sus notas que una lectura alternativa sería “diaconisas” en vez de “esposa de los diáconos”. Y esta la traducción más probable:

“Es decir, las diaconisas. Algunos han entendido, “las mujeres de los diáconos”. Porque no hay motivo para que se establecieran reglas especiales para las esposas de los diáconos y no también para las de los obispos. Además, si se quiere indicar las esposas de los diáconos, parece que no hay razón para omitir el posesivo “suyas”, o “de ellos” en el original. Además, el griego por “asimismo”, v. 8, indica una transición a otra clase de personas. También. sin duda había diaconisas en Efeso, tal como era Febe en Cencrea (Romanos 16:1); sin embargo, no se hace mención de ellas en esta Epístola, si no es aquí; mientras que, suponiéndose que se quiera decir diaconisas aquí, entonces el cap. 3 abarca en la proporción debida todas las personas al servicio de la iglesia.. Naturalmente, después de especificar los requisitos de los diáconos, el escritor pasa a los del cargo parecido, las diaconisas.” [3]

Pero además de la evidencia bíblica tenemos evidencia histórica de la existencia de diaconisas. Entre los años 110-112 E.C., el Plinio el Joven, gobernador de Bitinia, le envió unas cartas al Emperador Trajano preguntándole que es lo que debía hacer con los cristianos.
En una de sus cartas, Plinio pide consejo al Emperador Trajano para saber cómo tratar un caso donde hay dos mujeres sospechosas de ser cristianas que “decían ser ministrae” [4]. Ministrae en latín significa “ministro” o “servidor” y era la palabra que se usaba para designar a los ministros del Emperador. El equivalente en griego de ministrae es διακονοι (diakonoi) o “diácono”.

De modo que la evidencia bíblica e histórica nos dice que, a pesar que uno de los requisitos de los diáconos era ser “esposo de una mujer”, esto no impedía la existencia de mujeres diaconisas. De modo que no existe base bíblica para decir que, cuando se les pide a los ancianos que sean “esposos de una mujer”, se esté descalificando a las mujeres de acceder al ancianato.

Entonces,  ¿Qué significan estos versículos? Creó que tenemos que seguir el consejo inspirado de Elena de White:

“El lenguaje de la Biblia debería ser explicado de acuerdo a su significado obvio, a menos que un símbolo o figura sea usado” [5]

Si Pablo les pide a los ancianos y diáconos que sean “esposos de una sola mujer” lo que les está pidiendo es sean esposos solo para una mujer, que sean fieles, monógamos, amorosos y leales. No debían caer en el adulterio, fornicación ni poligamia. Debían ser un ejemplo moral para los demás creyentes al ser fieles a sus mujeres.

Esta interpretación está de acuerdo con el resto de los requisitos, que se enfocan en la idoneidad moral y ética de los ancianos, y no en su condición civil o sexo.

 

Conclusión

Pablo no descalifica a las mujeres de ser ancianas cuando da como un requisito para los ancianos que “sean esposos de una mujer”. El mismo requisito se da para los diáconos y aun así existían diaconisas. Lo que Pablo les pedía es que fueran hombres monógamos y leales. Que tengan una esposa a la cual amen y les sean fieles. Los mujeres no quedaban descalificadas de ser ancianas por este requisito, pues sino no habrían existido diaconisas. Sino que las mujeres para ser ancianas también deberían ser “esposas de un hombre” y ser ejemplos morales al ser fieles y amorosa con sus cónyuges.

Cualquier intento de utilizar este versículo para rechazar la ordenación de la mujer es una tergiversación de la Biblia y una desobediencia del consejo inspirado de EGW sobre la interpretación bíblica.

 

Referencias

[1] A menos que se indique algo diferente todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Nueva Versión Internacional.

[2] Del griego Φοίβη (Foibe) significa “brillante” o “radiante” y es el equivalente femenino del nombre Febo, dado al dios sol por los griegos.

[3]  R. Jamieson, A. Fausset y D. Brown, Comentario Exegético y Explicativo de la Biblia, Tomo II: el Nuevo Testamento (El Paso: Casa Bautista de Publicaciones, 2002), 567

[4] Epístola 10.96.8

[5] The Great Controversy, p. 599

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