Hemos hecho un desastre con la ordenación

¿Podemos por un momento dejar a un lado el gran debate sobre si las mujeres debiera o no ser ordenadas y reconocer que la práctica de la ordenación dentro de la Iglesia Adventista del Séptimo con o sin las mujeres como una parte de este desastre?

En el Nuevo Testamento la única historia real de la “ordenación” que veo toma lugar en Hechos capítulo 6. Esto es lo que lleva a la ordenación: surgió la necesidad de alimentar a las viudas para que así los Apóstoles pudieran continuar estudiando, enseñando y orando. Los Doce Apóstoles reunieron a la congregación de discípulos y les dijeron que escojan “siete hombres de buena reputación, llenos de sabiduría y del Espíritu” (Hechos 6:3). Estos discípulos aceptaron el pedido y eligieron a siete, “y los trajeron ante los apóstoles; y después de orar les impusieron las manos”

Mientras pienso en esta historia tres pensamientos me vienen a la mente:

  1. La necesidad de ordenarlos surgió de una necesidad práctica dentro de la iglesia, no de políticas.
  2. Este puesto, el diaconado, ha tenido un lugar enorme en el contexto de la historia de la iglesia y aún así los Doce ni siquiera escogieron a aquellos que fueron los primeros en ser ordenados a este servicio importante por el cual nosotros disputaríamos en la vida de la iglesia. Ellos les confiaron esta tarea a la congregación de discípulos.
  3. Cuando estos siete fueron escogidos, ellos oraron por ellos y luego les impusieron las manos. No parece haber habido mucha fanfarria.

La ordenación no parece ser tan simple estos días…

También parecía bastante simple, al menos en cuanto a los requisitos para la ordenación al comienzo de la historia de la Iglesia Adventista del séptimo Día. Lean lo que James White escribió justo un año antes de la organización de nuestro movimiento:

“No existe una mejor manera para que un predicador se pruebe a sí mismo como entrar en nuevos campos… Si él es exitoso levantando nuevas iglesias y estableciéndolas, para que así puedan tener buenos frutos, él les da a los hermanos las mejores evidencias de que él ha sido enviado por el Señor… Si él no puede levantar iglesias… entonces ciertamente la causa de la verdad no tiene necesidad de ellos, y ellos tienen la mejor de las razones para concluir que han cometido un triste error cuando pensaron que Dios los llamó para enseñar el mensaje del Tercer Ángel.” (James White, Review and Herald, 15 de Abril de 1862)

¡Wow! Si solo fuera tan poco complicado ahora. “Si ellos no pueden levantar iglesias… entonces ciertamente la causa de la verdad no tiene necesidad de ellos, y ellos tienen la mejor de las razones para concluir que han cometido un triste error cuando pensaron que Dios los llamó para enseñar el mensaje del Tercer Ángel” ¡James era un hombre tan duro!

Hago la suposición, aunque no creo que sea un salto muy grande de lógica, que lo que James White estaba diciendo es que si una persona no “tiene frutos” (es decir, conseguir conversos), “no puede levantar una iglesia” (es decir conseguir gente que siga a Cristo), entonces esa persona no era digna de ser ordenada para la obra del ministerio. Muy claro y simple.

La ordenación no parece ser tan simple en estos días…

En una de mis clases de teología en la Southern Adventist University (Universidad Adventista del Sur) tuvimos que memorizar la siguiente declaración:

“La ordenación es el reconocimiento público a través del cual se evidencia externamente el llamado interno de Dios en la vida de uno para la obra del ministerio”

Eso parece ser bastante simple y claro también.

Pero la ordenación no parece tan simple en estos días…

De hecho, no es simple en absoluto… ¡Es un desastre!

Porque nadie parece saber cuáles son esas evidencias externas y como evaluarlas

Ahora estoy trabajando en mi tercera asociación…

En mi primera asociación para poder ser ordenado tenías que haber hecho lo siguiente… bueno, no voy a hacer una lista con todo lo que tenía que hacer, porque era ridículo… pero si compartiré algunas pocas cosas con ustedes:

  • Tener un maestría en Divinidad (no es ridículo pero creo que es un requisito un poco peligroso para exigir en todas las ordenación, daré un ejemplo de esto después)
  • Mantener dos series evangelísticas. Creo que han cambiado esto ahora, lo cual me hace preguntarme si esto puede cambiarse de uno a dos ¿por qué debería ser un requisito en primer lugar? Por supuesto, alguien puede argumentar que esto apoyaría la premisa de James White de “tener fruto”, es decir, conversos. Pero a menos que haya frutos –es decir conversos- se puede cumplir este requisito simplemente realizando las reuniones sin que haya resultados.
  • Una tercera cosa que se nos exigía hacer era mostrar evidencias de ser capaces de dirigir algún tipo de comité. Si eras un pastor asociado se te daba la recomendación de que tuvieras las oportunidad de presidir una reunión un par de veces (esta es una de las cosas que piden en mi asociación actual también). ¡Porque no hay nada como presidir un comité dos o tres veces para mostrar evidencias de que estás listo para la ordenación!

Había docenas de otros pasos que se te pedían también. Tenía que tener una caja llena de boletines, actas, posters, etc. Cualquier cosa que pudiera encontrar para poner en mi portafolio así tendría la oportunidad de parame frente a mucha gente, incluyendo muchos que nunca antes había conocido, ellos mirarían mi portafolio para entrevistarme y luego decir “si” o “no” a mi ordenación.

¡La ordenación es un desastre!

En mi segunda asociación honestamente no puedo decirles como es el proceso porque antes de mudarme aquí uno de los puntos acordados es que dado que yo ya había pasado por este proceso en mi asociación anterior no tendría que pasarlo de nuevo aquí. Estaba agradecido… aunque el día de mi introducción a la asociación se me dio un libro y se me dijo que necesitaba leerlo y entregar un artículo de cinco páginas antes de ser ordenado. Nunca leí ese libro y nunca escribí ese artículo… Ya estaba ordenado…

¡La ordenación es un desastre!

En mi tercera y actual asociación ahora soy un pastor orientador asignado para ayudar a otros a prepararse para la ordenación. ¿Puedo compartirles un secreto? Se me está haciendo difícil motivarme para ser un orientador. No porque no me guste ayudar a otros pastores o crecer con otros pastores, porque orientar es tan benéfico para el orientador como para el orientado. No, sino que se me está haciendo difícil motivarme porque me han dado un manual de 124 páginas y se supone que lo use con mis orientados, e incluso hay una lista de tareas que ellos necesitan hacer para prepararse para la ordenación. Tareas como dedicar a un bebe, dirigir un comité administrativo, oficiar un casamiento, y entonces se supone que hable con ellos acerca de estas cosas y como ellos crecieron personalmente con esta experiencia, un recurso que es muy bueno, pero que tiene poco valor al evaluar las calificaciones de una persona para la ordenación. ¿Desde cuándo oficiar casamientos y dedicar bebes tiene algo que con convertir personas y levantar iglesias? Se me dijo que el proceso normalmente toma entre cinco y seis años… aagh!

¡La ordenación es un desastre!

Tengo un amigo que en los últimos 11 años ha llevado más de 1200 personas a los pies de Cristo en Norteamérica, sin contar en otros lugares, y la asociación de la que es parte no lo ha ordenado ¿Por qué? Porque él no tiene un título universitario… bueno, él se ha graduado de la secundaria. Cuando yo fui ordenado había llevado probablemente a 75 u 80 personas hacia Jesús. Y estoy seguro que aún no he llegado a llevar a 1200 personas a Jesús

1200 conversos /sin título universitario = Sin ordenación

75 conversos/título universitario = Ordenación

¡La ordenación es un desastre!

¿Será que estamos peleando tanto sobre la ordenación debido a que realmente no lo entendemos?

Sencillamente vemos este desastre que sabemos que de alguna manera es importante así que peleamos por esto.

El Nuevo Testamento: Había una necesidad. Había personas listas para realizar el ministerio. Ellos oraron. Ellos ordenaron.

Los pioneros del movimiento adventista: Conversos que “lleven fruto” en un nuevo campo. “Levantar una iglesia”. Ordenados. Sin conversos, citando a James White “la causa de la verdad no tiene necesidad de ellos”, lo cual creo que significa que no ha ordenación.

Actualmente hay docenas de asociaciones con docenas de maneras diferentes de determinar quién es y quien no es ordenado mientras que continuamos ordenan muchos ministros aquí en Norteamérica que no tienen o casi no tiene bautismos, pastores que lideran iglesias que no han añadido ni una sola persona año tras año, sin conversos. Pero hey! Ellos están ordenados.

¡Que desastre!

Oro para que después de aceptar en San Antonio que Dios llama a quienes Él quiere llamar sin considerar el género, que nos tomemos el tiempo para determinar cómo distinguir a quienes Él está realmente llamando. Si no lo hacemos entonces tendremos aún más personas (hombres y mujeres) entrando a este desastre de la ordenación que hemos hecho.


Esta es una traducción del artículo del Pastor Chad Stuart “The Mess We’ve Made of Ordination”

Fuente: http://www.chadnstuart.com/2015/06/the-mess-of-ordination/

 

2 thoughts on “Hemos hecho un desastre con la ordenación

  1. No son los títulos los importantes.muchos teólogos (lo digo con mucho respeto) piensan que su opinión tiene más relevancia que la palabra de Dios. Sobreponen su opinión sobre la palabra de Dios ( sino no hubieran tantas iglesias ).

    Traer gente a la Iglesia es importante, pero no es el fruto que la palabra expresa. Dios espera la transformación del ser, y eso sucede solamente cuando el cristiano humildemente se pone bajo la dirección de El Espíritu Santo de Dios: Amor, gozo, paz…

    1. Me parece interesante tratar estos temas. Estamos condicionados por el uso tradicional que ha adquirido funcionalmente la palabra “diácono”. En su sentido primero, en la iglesia cristiana, indicaba a cualquier persona con la capacidad de brindar un servicio. Cristo se consideró diácono y los apóstoles también. Entre ellos Pablo. El diácono era aquel que habia recibido dones del Espíritu. Esto nos dice que todos los dones se ejercen bsjo el diaconado. Porwue ejercer los dones diversos del Espiritu es servir. El acto de imponer las manos es simplemente un reconocimiento de los dones y un apoyo comunitario queclo vomisiona para que se ejerzan los dones para atendrr una necesidad particular de ese momento en la iglesia. Como Pablo cuando recibio la comisión de predicar en otras tierras.

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