¿Por qué Jesús no escogió a ninguna mujer para ser apóstol?

¿Por qué Jesús no escogió a ninguna mujer para ser apóstol?

Por Aida Besançon Spencer

 

La pregunta con la que se titula este artículo parecer ser difícil de contestar, pero permítanme reformularla. Si Jesús realmente fue contracultural, ¿por qué no escogió a ningún gentil para ser apóstol? ¿por qué no escogió a ningún esclavo? Los judíos le agradecían a Dios de que no habían nacido como gentiles, o como esclavos o como mujeres. Por lo tanto, Jesús realmente habría sido contracultural si hubiera escogido a gentiles y judíos, a esclavos y libres, y a mujeres y hombres para formar parte de sus doce apóstoles. Pablo se refiere a la igualdad de todos los creyentes (Gal 3:28) y reconoce el liderazgo de Tito, un gentil; de Onésimo, un esclavo; y de Febe, una mujer. ¿Fue Pablo más contracultural que Jesús? Yo no lo creo. Quizás sea necesario tener una mejor comprensión de la importancia que los Doce tenían para Jesús.

Los doce hombres judíos simbolizaban a los patriarcas de las doce tribus de Israel (Lucas 22:30). El propio llamado de Jesús al ministerio estaba enfocado en alcanzar a Israel (Mat 10:5-6; 15:2-4; Jn 1:11; Rom 15:8-9) porque el primer pacto había sido ratificado con Israel (ver Gn 35:10-12; 1 Re 18:31). Los doce era testigos a Israel, representando el primer pacto de Dios con ellos y recordándoles las promesas de Dios que estaban por cumplirse a través de Jesús.

Sin embargo, los Doce no implicaban que solo los hombres podían ser líderes en la iglesia. Jesús nunca declara que solo los varones puedes ser dirigentes en la iglesia ni tampoco enseña que al mantener roles masculinos y femeninos tradicionales se avanza el reino de Dios. Las enseñanzas de Jesús no se enfocan en la raza de los apóstoles, ni en su género como un modelo para el liderazgo cristiano. De otra manera, ninguna iglesia gentil podría tener líderes propios sino que deberían depender de judíos varones para que dirijan la congregación. También debiera notarse que después de que Matías reemplazó a Judas, ninguno de los doce fue reemplazado después de su muerte (como en el caso de Jacobo, hijo de Zebedeo, por ejemplo, en Hch 12:2). Los apóstoles varones judíos no son un modelo para todos los líderes y el Nuevo Testamento en ningún lugar enseña que otros tipos de liderazgo (como el ancianato por ejemplo, en 1 Tim 3:1) debería ser limitado a los apóstoles.

Basándose en esta relación simbólica de los Doce con el Antiguo Testamento, Jesús comienza a expandir los números para el nuevo pacto. Este pacto comenzó con el testimonio apostólico de hombres y mujeres. Un apóstol es alguien enviado con órdenes, es un testigo del Jesús resucitado. Cristo comisionó a los doce para “estar con él” y los envió a “predicar” y “tener autoridad para expulsar demonios” (Mc 3:14-15). Estar con Jesús, por lo tanto, precede el acto de ser enviado. Después de la resurrección los apóstoles eran considerados como quienes habían “estado con” Jesús y también era testigos de la resurrección (Hch 1:21-22; 4:33), incluyendo a las mujeres en la tumba (Mt 28:1, 7; Mc 16:1, 6-7; Lc 24:5-10) y a más de 500 hermanos y hermanas (1 Co 15:6). En la comunidad del nuevo pacto posterior a la resurrección, el apostolado ya no está limitado a los Doce, sino que se ha ampliado en número porque el ministerio de Jesús se ha reenfocado del pueblo judío, las doce tribus, a los gentiles, todas las naciones y pueblos. En el Pentecostés, el Espíritu Santo se convirtió en un morador permanente de todos los creyentes, tanto hombres como mujeres, para ser sacerdotes de Dios para las personas (1 Pe 2:9).

Además, tenemos ejemplos de mujeres apóstoles en el Nuevo Testamento. Jesús envió a María Magdalena diciéndole “ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios” (Jn 20:17). Rompió las tradiciones al escoger mujeres como sus primeros testigos para el evento más grande de todos los tiempos: la resurrección. Esto a pesar de que las mujeres no eran consideradas testigos válidos en una corte judicial. Jesús estableció esa fe, no la raza, ni la clase social, ni el género, como el factor determinante de servicio y liderazgo en la comunidad del nuevo pacto.

Adicionalmente, una mujer, Junia, es llamada “apóstol”. Pablo describe a “Andrónico y a Junia, mis parientes y compañeros de prisión, que se destacan (episemos) entre los apóstoles y quienes también vinieron a Cristo antes que yo”. Episemos significa literalmente “teniendo una marca”. Andrónico y Junia se “destacaban” o era “importante”, “distinguidos” entre los apóstoles. Eran creyentes, testigos de la resurrección de Jesús, que permanecieron firmes a pesar de la persecución y la prisión en el mensaje que recibieron acerca del Mesías

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