La Maldición de Génesis 3

La Maldición de Génesis 3

Por Gail Wallace

Al investigar un poco sobre Génesis 3, me crucé con un poema provocativo escrito por Carme J. Bryant[1]

“Dios le dijo al hombre, “La tierra te producirá cardos y espinas”. El hombre respondió: “Las voy a eliminar. Desarrollaré herbicidas para hacer de mi jardín un paraíso”

Dios le dijo al hombre, “con el sudor de tu rostro comerás el pan”. El hombre respondió: “Inventaré herramientas para hacer mi trabajo más fácil; el arado, la azada, la cosechadora y el tractor John Deere.

Dios le dijo a la mujer: “Multiplicaré tus dolores en el parto”. El hombre respondió: “Si, que así sea, que sufra carcaj pueda estar llena. Es la voluntad de Dios. Mi trabajo será más difícil por su culpa”

Dios le dijo a la mujer “Tu marido te dominará”. El hombre respondió “Por supuesto que esta es la manera en que tiene que ser. Voy a ser el amo. Yo fui creado primero”

Y la mujer inclinó su cabeza y dijo: “Realmente estoy bajo una maldición”

Este poema es el prefacio de un documento académico sobre Génesis 3 y estaba acompañado por esta nota:

“Aunque ninguna de las consecuencias de lo que a veces es llamado “La Maldición” son expresadas gramaticalmente como un mandato, el hombre ha exitosamente convertido la última parte del versículo 16 –y solo esa parte- en una”

No estoy de acuerdo con todo lo que sigue en el documento[2], pero varias cosas en su comentario resuenan conmigo. Aquí hay un par de puntos que son útiles para refutar la afirmación de los complementaristas de que la jerarquía masculina es parte del diseño original de la creación de Dios.

Dios nunca le manda a Adán a dominar a Eva

Génesis 3:16 es una declaración dirigida únicamente a Eva, en la misma manera en que otros declaraciones son dirigidas únicamente a Adán (3:17-19) y a la serpiente (3:14-15). Creo que es significativo que Dios use la misma frase en Génesis 1:28 cuando un mandato conjunto es dado a Adán y Eva para “sean fructíferos y multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo.”

Dios fue bastante intencional acerca de darles a Adán y Eva instrucciones en la creación; si él tenía a alguna jerarquía en mente, entonces esperaríamos encontrarla explicada mucho antes de los eventos de Génesis 3.

En los registros de la creación, no hay ningún indicio de que Dios pretendía que Adán dominara a Eva –solamente vemos el mandato para que ellos dos gobiernen la creación. Cuando llegamos a las palabras de Génesis 3:16 es bastante obvio que estaban dirigidas a Eva y no para Adán. Como Bryant indica, “los mandatos pueden ser directos o indirectos, pero en Génesis 3, Dios habla directamente a todas las partes” (p. 4). No deberíamos interpretar este versículo como un mandato para que los maridos estén en autoridad sobre sus esposas.

La aplicación histórica de Génesis 3 ha sido inconsistente.

También apreció la observación de Bryant de que el pronunciamiento en Génesis 3 ha sido inconsistentemente aplicado, con un tipo de interpretación y aplicación dada para los hombres y otra para las mujeres. Ella explica:

La interpretación histórica de las maldiciones en Génesis 3 ha sido exasperadamente inconsistente. Cardos y espinas, trabajo duro, y el regreso del hombre al polvo han sido aceptados como maldiciones contra las cuales podemos pelear. La invención de herramientas por parte del hombre ha hecho su labor menos pesado. El regreso al polvo es retrasado tanto como sea posible mediante la medicina y la oración, y al final, mediante el embalsamiento y la congelación. El hombre procura reducir los peores aspectos de la maldición para hacer su vida en este planeta imperfecto más llevadera e incluso agradable.

No se puede decir lo mismo de las maldiciones para la mujer. Solo durante la historia moderna, por ejemplo, que la Iglesia ha mirado favorablemente sobre cualquier intento de aliviar el dolor extremo del parto, en vez de sentenciar a las mujeres a experimentar la medida completa del castigo heredado de Eva.

En algunos países occidentales, los médicos que intentaron aliviar los dolores del parto fueron atacados no solo por sus colegas y educadores, sino también por los religiosos debido a que “el uso de anestesia en el labor del parto [es] un intento de oponerse a los decretos de la Providencia, por lo tanto [es] reprensible y herético”[3]

… la última mitad de Génesis 3:16 ha sufrido de una inconsistencia incluso más manifiesta. El punto de vista tradicional tendría a Dios cambiando de repente de un pronunciamiento de juicio a la declaración de un mandato beneficioso: “Tu deseo será para tu marido, y él te dominará”. Pero el contexto completo de Génesis 3 necesita que los pronunciamientos de Dios sean interpretados como consecuencia trágicas del pecado.” (pp. 18-19)

Cuando se considera el contexto, el pasaje en Génesis 3 es obviamente un recuento de la amonestación de Dios a todas las partes involucradas después de la llegada del pecado. Aun así, el pronunciamiento “él te dominará” continua siendo presentado por aquellos que creen en la jerarquía de género como algo “bueno” para las mujeres.

 La lógica simplemente no funciona

Es irresponsable retratar la “maldición” de Eva como algo benéfico para las mujeres. El pronunciamiento para Adán acerca de “trabajos penosos… todos los días de tu vida” no obtienen el mismo tratamiento ¿no es así? Si este pasaje es todo acerca del plan ideal de Dios ¿Cuál es la enseñanza correspondiente para el hombre?

El poema de Bryant termina de esta manera:

“Dios le dijo a la mujer “Tu marido te dominará”. El hombre respondió “Por supuesto que esta es la manera en que tiene que ser. Voy a ser el amo. Yo fui creado primero”

Y la mujer inclinó su cabeza y dijo: “Realmente estoy bajo una maldición”

Sería un gran ejercicio reescribir el final en una manera que refleje más exactamente como deberíamos vivir a partir del hecho de que Cristo vino para revertir “la maldición”.

¿Alguna sugerencia?

 


Referencias

[1] Bryant, Carmen J. (2003). Command or Curse? Women’s Position: A Look at Genesis 3:16 in the Light of Abuse (¿Mandato o Maldición?: Una Mirada a Génesis 3:16 a la luz del abuso  http://www.languageinindia.com/march2009/commandorcurse.html

[2] No estoy de acuerdo con todo en el documento, aunque estoy de acuerdo con su afirmación de que una malinterpretación de este pasaje puede llevar al abuso en el hogar. Pero la Escritura nunca dice que el hombre y la mujer estaban maldecidos (solo la serpiente y la tierra). Además, la autora presenta una posición tradicional sobre el liderazgo masculino que es inconsistente con sus conclusiones.

[3] Este documento incluía esta nota acerca del uso de la medicación en el parto: Bernard Seeman, Man Agasint Pain (EL hombre contra el dolor) (Filadelfia: Chilton Books, 1962), 123. De acuerdo al autor Seeman, después del ascenso del Cristianismo y la caída del Imperio Romano, mucho de este conocimiento de la medicina como era practicada por los griegos y los romanos se perdió. La población de Europa tendió a confiar más en curas milagrosas y en la superstición. En el renacimiento, el conocimiento de anatomía y medicina revivió, pero la Iglesia fue lenta al apoyar nuevos métodos para tratar a los enfermos. Los líderes religiosos eran especialmente lentos para aceptar el uso de anestésicos debido a que el sufrimiento era percibido como algo que traía méritos. Las mujeres en el parto experimentaron especialmente la irracionalidad de este dogma debido a que Génesis 3:16 fue usado para justificar cualquier alivio del dolor. Un artículo en el Edinburgh Medical and Surgical Journal (Jornal Médico y Quirúrgico de Edimburgo) en 1847 censuraba a “aquellos suficientemente audaces para suministrar vapor de Éter” durante la cirugía y especialmente durante el parto “olvidándose de que había sido ordenado que, en dolor ella debía dar a luz”.

One thought on “La Maldición de Génesis 3

  1. Tengo una duda, dominio es sinónimo de cuidado o de sometimiento? Por otro lado Cristo vino a revertir la maldición o a darle otro sentido a las normas? (oísteis que fue dicho, pero yo os digo)

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