El Instituto de Investigación Bíblica y el asunto de la Ordenación de la Mujer al Ministerio Pastoral

El asunto de la ordenación de la mujer al ministerio pastoral ha estado en la Iglesia Adventista del Séptimo Día por muchas décadas. Con los nuevos desarrollos este quinquenio, a los miembros del Instituto de Investigación Bíblica (BRI por sus siglas en inglés) se les solicito participar en varios comités. Algunos escribieron documentos, unos pocos se dirigieron al tema públicamente. En cada caso, los miembros del BRI compartieron sus opiniones personales en el asunto de la ordenación de la mujer al ministerio.

Hasta ahora el BRI como una entidad de la Iglesia no ha tomado una posición oficial en el asunto. No se ha opuesto ni apoyado la ordenación de la mujer. La decisión suprema queda para la Iglesia mundial.

El BRI está bastante preocupado acerca de algunos resultados del debate actual. Parece que después de que el Comité de la Teología de la Ordenación (TOSC por sus siglas en inglés) finalizó su trabajo, la disputa alcanzó un nuevo nivel que, en nuestra opinión, es perjudicial para la Iglesia y para los miembros de iglesia, es decir aquellos directamente afectados y aquellos escuchando el debate. Tenemos la impresión de que la discusión ya no se encuentra en un nivel bíblico-teológico y objetivo, sino que los individuos y grupos están siendo duramente criticados y condenados por otros. En teología nos referimos a eso como argumentos ad hominem. Estos son algunos de los efectos potenciales de una aproximación tal:

  1. Los argumentos ad hominem no solo lastiman personas, sino que también crean hostilidad entre el atacante y el atacado, destruye la confianza y obstaculiza la cooperación futura y el trabajo en equipo. Al final tenemos una división dentro de la iglesia -sino visible, entonces invisible. Esto puede obstaculizar la unidad y la misión de la Iglesia en los años por venir.
  2. Muy probablemente, los espectadores también serán afectados. Los observadores no adventistas del debate puede ser conmocionados por lo que ven que está sucediendo en círculos adventistas y en lo que ellos leen en Internet. Así el debate puede tener efectos negativos sobre el alcance de la Iglesia y su reputación en el público general.
  1. Lo mismo puede decirse de nuestros miembros de iglesia y los jóvenes. El debate sobre la ordenación no tiene nada que ver con las enseñanzas más fundamentales de la Biblia. No pertenece al núcleo de las creencias adventistas. Por lo tanto es muy perturbador para los miembros de iglesia cuando ellos ven personas involucradas en el debate evitar, ofender y juzgarse uno al otro debido a que están en diferentes bandos en el debate de la ordenación –y ellos ven poco o nada del amor divino que Jesús quería que sus discípulos exhibieran. Esto puede levantar serias dudas acerca de la Iglesia en la mente de miembros de iglesia.
  1. Otro problema mayor es la erosión de la autoridad bíblica y de la hermenéutica. Es confuso, especialmente para los jóvenes, ver a personas que tienen una elevada opinión de la Escritura llegar a resultados diferentes. Como resultado, ellos pueden concluir que la Biblia es irrelevante a algunos de los asuntos que enfrentamos hoy, y que la Iglesia ha fallado en articular una metodología que lleve a todos a las mismas conclusiones. Este es un asunto serio porque una conclusión tal destruiría la fundación de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Respondiendo a estos desafíos, nosotros instamos aquellos directamente involucrados en el debate a ser extremadamente cuidadosos cuando presentan a otros sus propios puntos de vista como también los de los otros. Sé gentil y amable. Nuestros pioneros eran capaces de manejar diferentes perspectivas teológicas y aun así trabajar juntos en estima mutua. Ellos incluso eran capaces de vivir con asuntos no resueltos hasta que un acuerdo era alcanzado ayos después. También nosotros deberíamos hacerlo.

Nosotros también necesitamos considerar el costo de nuestras acciones. Las personas involucradas en el debate deben mirar adelante y preguntarse: ¿Cómo podría lo que yo presento afectar adversamente a la Iglesia y a sus miembros, no solo aquí y ahora sino también en el futuro? ¿Qué estaría ganando si mi posición fuera aceptada pero la gente pierde su fe en Dios y la Escritura y su confianza en la Iglesia? Cuando el debate termine la curación será necesaria. ¿Cómo puedo contribuir al proceso de curación incluso ahora? ¿Es el asunto de la ordenación de la mujer realmente tan importante que el costo no importa?

El tiempo ha llegado de detener la retórica que lastima a otros. Individuos e instituciones deberían fomentar la paz y refrenarse de añadir más combustible al fuego. Todos nosotros necesitamos alcanzar a otros en respeto y amor, incluso aunque algunas diferencias permanezcan.

A los observadores me gustaría decir: no se perturben. La Escritura es la Palabra de Dios. La Biblia no solo habla para el pasado sino también habla para nuestros tiempos. Típicamente, el problema no es la Escritura sino el intérprete humano. Dado que todos nosotros somos seres humanos falibles, las diferencias en interpretación ocurren. Sin embargo, hay pasajes bíblicos y temas que no son directamente tocados en la Biblia y que son más difíciles de entender y en las cuales legítimas diferencias de opinión aún existen en la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Por ejemplo, este es el caso de ciertos pasajes de Daniel y Apocalipsis. El Espíritu Santo aún tiene un trabajo que hacer con nosotros, y nosotros debemos permitir que este proceso pase. Estos pasajes bíblicos y temas teológicos que aún no están completamente claros para nosotros no deberían afectar nuestro entendimiento fundamental de Dios y su mensaje para nosotros. Que luchemos con asuntos es bueno; que no estemos de acuerdo en algunas áreas no es necesariamente malo tampoco. La Escritura todavía es la autoridad final en todos los asuntos de fe y vida cristiana, revelando lel maravilloso plan de salvación de Dios y de nuestro crucificado y resucitado Redentor, Señor, Ejemplo y Mediador, Jesucristo, a quien todos alabaran algún día.

3 thoughts on “El Instituto de Investigación Bíblica y el asunto de la Ordenación de la Mujer al Ministerio Pastoral

  1. Creo que un día Satanás estaba aburrido; y de repente se le ocurrió una idea, y dijo: Creo que no quiero más ser un querubín. ¡HuMmm! creo me interesaría ser como Dios !o al menos como el hijo! !Siii! El entra constantemente más haya de aquel resplandor; me gustaría entrar, he ir más allá del lugar santísimo y descubrir que hay detrás de esa luz impenetrable. ¡Bueenoo!.. Yo también soy hijo; yo también tengo los mismos derechos, ¿y porque entonces no puedo?
    Entonces se puso a idear un plan y reunió a sus ángeles más allegados, y les dijo: creo que se nos ha tratado injustamente, y se nos han negado derechos y privilegios que se supone que todos tengamos por igual; y aquí al único que se le han otorgado todos esos derechos de hijo es a ese Jesús.
    ¡Entonces uno de los ángeles replico y que sugieres que hagamos! Dijo Satanás: Levantemos contra él y exijámosle a Dios que le quite los derechos y que nos ponga a todos por igual. Otro ángel dijo: pero como nos comunicaremos con aquel que habita en la luz; replico Satanás yo tomare su posición. Otro ángel pregunto: ¿Satanás, quién va a ocupar tu posición? y Satanas respondio: el ángel que me sigue en el orden. Entonces un ángel replico: ¡pero el solo tiene dos alas! ¿Cómo se va a cubrirse el rostro, los pies, y además cubrirá por encima la luz? Entonces Satanás replico: este asunto lo resolveremos en otra reunión; entonces otro ángel del grupo reunido dijo: tu estas seguro Satanás que tu llenas las condiciones para entrar en la presencia del que está en la luz o tu estas asumiendo que puedes hacerlo, porque si este angel no tiene las alas para realizar la función tuya como tu estas seguro que puedes tomar esa posición. Entonces Satanás dijo: bueno Señores se terminó la reunión, discutiremos estos temas en otra reunión.
    Todos fuimos creados con un propósito, Dios es un Dios Sabio y diverso. La rebelión comenzó alterando el orden de lo que Dios había dispuesto, y como resultado nos acarreamos maldición.

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