¡Cuida tu Lenguaje!

¡Cuida tu Lenguaje!

Por Raymund Dabrowski

 

Una serie de eventos recientes en mi iglesia me han hecho preguntarme si la iglesia que he conocido toda mi vida no está siendo secuestra a plena luz del día con propósitos que a uno le resulta difícil comprender. Entre las características de estos eventos es un tono y un estilo de expresar puntos de vista y desacuerdo que creo que necesita ser tratado.

Durante los meses previos al Congreso de la Asociación General en San Antonio, Texas, una avalancha de especulaciones, rumores y agendas personales inundaron las conversaciones, y las publicaciones en las redes sociales. Un amigo me preguntó: “Ray, ¿Por qué no estás diciendo nada? Tu has visto como están las cosas, y podrías bajar el tono de la retórica”.

“No me parece que esta sea una tarea noble”, respondí. “Hay cosas más importantes en la vida que agregar más ruido y charlatanerías acerca las obvias políticas de la Iglesia que culminarán en San Antonio.

Además, ser el objetivo de lunáticos que repentinamente han salido de las ramas podridas de la iglesia, no se acerca a mi creencia de recreación religiosa”

Francamente, me preocupo más acerca de la “religión pura y simple” que en colocarme a mi mismo entre los promotores de agendas personales en la iglesia, que a menudo reaccionan con palabras crueles y llenas de resentimiento salpicadas con mentiras categóricas. Llámame anticuado, pero me preocupo por el lenguaje que uso. Llámalo instrucción espiritual que tiene valor para mi vida, una forma de vida que heredé de mi formación y contacto personal con la Escritura y su Autor.

Al observar los debates en blogs adventistas en particular, uno no puede pasar por alto las estrategias negativas que se usan, especialmente cuando el tema de las mujeres en el ministerio surge como la preocupación principal de la iglesia en el 2015. Los interlocutores, que en el pasado reciente han ejercido una influencia notable en la misión de la iglesia, de repente declaran ser expertos en áreas por las cuales no son reconocidos. El debate virtual se movió lejos del centro y motivó a “dominar la iglesia y dominar el mundo”, a reemplazar la unidad con la uniformidad. Todo en el nombre de la religión verdadera.

En su comentario sobre “Cómo es realmente ser una mujer pastora”, Alicia Johnston, una pastora que levanta iglesia en la Asociación de Carolina, escribió: “Hay organizaciones independientes e individuos que solían estar dedicados al evangelismo que han hecho su misión la de desacreditar el ministerio de las pastoras. Esto me entristece profundamente”. Mientras yo me preguntaba acerca de los efectos de esta evolución en la iglesia.

Cuando los comentarios en los blogs comenzaron a salpicarse con nombres de persona, lo cual incluía expresiones de odio hacía aquellos con opiniones contrarias, no pude evitar ver la imagen de una iglesia que quizás ha perdidos du equilibrio. Algunos nobles y notables líderes de la iglesia, mediante unos pocos golpes en el teclado, se convirtieron en “jesuitas”, “siervos de satanás”, y “anticristos” por nombrar algunos comentarios. Cuando leo la amonestación paulina “Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza.” (1 Timoteo 4:12) una idea se me viene a la mente, y una sonrisa aparece en mi cara: Al juzgar por el grupo al que Pablo se está dirigiendo, uno puede asumir que este consejo es para los jóvenes. Algunos de los interlocutores de este debate ya son algo “maduros”, ¡así que tal vez piensen que esto no aplique para ellos!

¿Acaso algunos de nuestros miembros de la iglesia (a menudo escondiendo sus nombres detrás de pseudónimos) han olvidado otro clásico comentario de Pedro (2  Pedro 3:5-7) acerca de la amabilidad fraternal?

¿Y qué acerca de este texto? “Si alguien se cree religioso pero no le pone freno a su lengua, se engaña a sí mismo, y su religión no sirve para nada.” (Santiago 1:26)

Después de postear un artículo en la página de Facebook de la Asociación de Rocky Mountain acerca de la votación sobre la ordenación de la mujer, el diluvio de reacciones –miles de comentarios- fue dominado por un lenguaje lleno de odio. ¡Nosotros habíamos pensado que nuestra comunidad era bastante tranquila hasta que esto pasó! Parecería que tenemos un contingente de “odioventistas” entre nosotros.

¿Qué deberíamos hacer con ellos? Ellos deberían ser amados, pero ¿Cuántos de nosotros quisieran tener una charla cara a cara con ellos?

Un colega que también trabaja en Comunicaciones, me sugirió que postee la siguiente declaración:

“Recordatorio de Diálogo Cristiano: La Iglesia Adventista del Séptimo Día cree en el diálogo respetuoso y cristiano entre miembros de la iglesia, de hecho, entre todas las personas. No hay lugar para que declaraciones irrespetuosas, acusaciones infundadas, y odio existan en las redes sociales. Gracias por su entender y demostrar respeto por todos”

Las respuestas a esta declaración indicaron aprobación, definitivamente podíamos escuchar a la gente aplaudir.

La mayoría de quienes están leyendo estas palabras no hablan con odio, pero si te reconoces a ti mismo como un ““odioventistas”, quizás puedas considerar este simple pedido: ¡Por favor, cuida tu lenguaje!.

 


Raymund Dabrowski es el Director de Comunicaciones de la Asociación de los Adventistas del Séptimo Día de Rocky Mountain.

 

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